Luisa Lorenzo, directora general del Hotel Spa Relais & Châteaux A Quinta da Auga

Luisa Lorenzo García es empresaria, consejera delegada de sus empresas familiares y directora general del Hotel Spa Relais & Châteaux A Quinta da Auga, uno de los referentes del lujo hotelero en España, situado en Santiago de Compostela. 

Formada en administración internacional y en gestión hotelera y restauración por Cornell University, cuenta con más de dos décadas liderando su proyecto familiar. Actualmente cursa estudios de Psicología, profundizando en su interés por el desarrollo humano y el liderazgo consciente. 

Su visión de la hospitalidad combina excelencia, autenticidad y una clara dimensión humanista, entendiendo el lujo como una experiencia emocional y profundamente conectada con las personas y el territorio. 

¿Qué significa para usted el lujo?

Hoy, en un mundo rápido, tecnológico e inmediato, el lujo es lo que se cocina a fuego lento: la artesanía, el cuidado y lo hecho con cariño y pasión. El encuentro y las conexiones humanas cobran cada vez más valor: poder mirar a alguien a los ojos, escuchar sin prisas y compartir una conversación sin interrupciones. La hospitalidad trata de crear espacios donde las personas se sientan vistas, comprendidas y cuidadas. En nuestro caso, el lujo también está en el respeto por el edificio histórico, el entorno natural y los productores y artesanos que forman parte de nuestra identidad. Y, por supuesto, en la calma, que se ha convertido en un verdadero lujo.

¿Podría definir el hotel A Quinta da Auga en una palabra y por qué?

Personas. Somos personas cuidando a personas. Aunque contamos con un edificio del siglo XVIII maravilloso, siempre decimos que hay miles de hoteles bonitos en el mundo; lo que verdaderamente nos diferencia es el valor que hay dentro. Nos diferencia la empatía como forma de entender el mundo y la capacidad de ponernos en el lugar del otro. Los gestos que no están en los manuales, acompañar, cuidar, sorprender, son los que realmente crean recuerdo.

¿Cómo surgió la idea de fundar A Quinta da Auga?

El edificio llegó a mi familia a través de una subasta pública. Una vez adquirida la propiedad y cuando yo me incorporé al proyecto, comenzamos a reflexionar sobre qué hacer con él. Sentíamos que en Santiago faltaba un hotel donde el lujo estuviera en el detalle, en la atmósfera y en la gastronomía. Pensábamos en la filosofía Relais & Châteaux, donde el lujo no es ostentación, sino alma, intención y autenticidad. La idea era crear un espacio donde la experiencia se construye desde lo pequeño y el cuidado.

¿Qué valores considera imprescindibles para liderar un hotel de alta gama?

Humanidad, cariño y pasión. Para mí, ante todo somos personas y el trato debe ser cercano y cálido. A ello se suman la excelencia y la autoexigencia, siempre desde el trabajo en equipo. Un hotel es como un reloj: cada pieza es imprescindible para que todo funcione. En la alta gama, el detalle no es un añadido, es el lenguaje con el que se transmite el cuidado y la capacidad de sorprender.

¿Qué le sigue ilusionando después de tantos años?

Me sigue ilusionando la mejora constante y no conformarnos. Evolucionar cada año sin perder la esencia del proyecto. Me motiva plantearnos nuevos retos y crear nuevos proyectos, como la reciente adquisición del Pazo do Cotón, que nos permite seguir creciendo con coherencia. Pero, sobre todo, me ilusiona conocer personas muy distintas, conversar, aprender de ellas y crear vínculos reales. Y, por supuesto, que los huéspedes quieran volver; eso significa que hemos construido algo más que una estancia.

¿Es compatible la IA con el lujo?

Sí, si está al servicio de las personas. Nosotros la utilizamos para eliminar tareas que no aportan valor ni al huésped ni al equipo, especialmente procesos administrativos y repetitivos. Si la tecnología nos ayuda a simplificar la operativa y nos libera tiempo para dedicarlo a lo verdaderamente importante, la atención y la conexión humana, entonces no solo es compatible con el lujo, sino que es una gran aliada.

¿Qué espera hoy el huésped de alto nivel?

Hoy busca, por encima de todo, la autenticidad del territorio. En un mundo cada vez más global y homogéneo, el viajero de alto nivel quiere vivir algo que no pueda replicarse en otro destino. Busca identidad, cultura, paisaje, gastronomía y verdad. El lujo ya no se mide solo en estándares materiales, sino en la capacidad de conectar con la esencia del lugar. Por eso es tan importante preservar lo genuino.

¿Seguirá siendo la personalización el reto del lujo?

Más que la personalización en sí, creo que el gran reto seguirá siendo la autenticidad y la sensibilidad. La personalización es importante, pero no como algoritmo, sino como capacidad real de comprender a la persona que tienes delante. No se trata solo de adaptar un servicio, sino de anticipar y conectar. El lujo de la desconexión será, en realidad, la conexión humana, y ahí estará la verdadera diferenciación.

¿Qué lugar ha influido en su visión del lujo?

He aprendido mucho viajando, tanto de lugares donde el lujo me parecía vacío como de sitios sencillos que me emocionaron profundamente. Los espacios impecables pero sin emoción me han ayudado a entender lo que no quiero que sea el lujo. Para mí, el lujo es lo que tiene alma, lo que conecta contigo y deja huella más allá de lo material.

¿Dónde piensa cuando viaja por placer?

Pienso mucho en Brasil, un país que me marcó profundamente, y también en México y en muchos territorios auténticos por descubrir. Pero, por supuesto, pienso en Galicia y en la paz que me transmite esta tierra. Para mí, el lujo puede ser algo tan sencillo como navegar al atardecer por la ría, comer unos mejillones o unas ostras en un puerto sencillo con un buen vino blanco. Eso es lujo.

¿Tiene algún hobby?

Viajar es uno de ellos, porque descubrir nuevas culturas me inspira profundamente. También la gastronomía y el mundo del vino. Me encanta la música, el cine y la vela, que es una verdadera vía de desconexión. Practico deporte, me interesa la decoración y leo sobre desarrollo personal y psicología. De hecho, comencé a estudiar Psicología por interés y vocación para entender mejor a las personas.

¿Un libro que le haya marcado?

Reinventarse, de Mario Alonso Puig. Lo leí en un momento muy exigente, en plena crisis de 2008, cuando abrimos el hotel y nació mi primer hijo. Fue el inicio de un camino de desarrollo personal. Me hizo comprender que la evolución de la persona es posible si se dan el entorno adecuado y las herramientas necesarias. Desde entonces, soy una firme creyente en el desarrollo humano.

¿Qué consejo daría a quien quiera liderar proyectos hoteleros?

Depende del tipo de proyecto que se quiera liderar, porque no todos son iguales. Es fundamental entender cuáles son las prioridades en cada momento y saber que pueden cambiar con el tiempo. Recomendaría ir siempre al origen de los problemas, escuchar con profundidad, adaptarse y no dejar nunca de formarse. Liderar implica evolucionar constantemente.

-The Luxury Trends Magazine (Revista de lujo – Luxury Magazine) © A Quinta Da Auga & Wearecanela