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El Centenario de Rolls Royce, oro de 24 quilates y 25 unidades limitadas

A cien años del primer Phantom, la casa británica Rolls Royce, lanza una edición de encargo limitada a 25 ejemplares, construida sobre la base del Phantom VIII y orientada a coleccionistas. Con horas de trabajo concentradas en acabados metálicos, bordados y marquetería, el proyecto convierte el aniversario en una pieza de artesanía automotriz para el circuito internacional del lujo.

El aniversario del Rolls-Royce Phantom se traduce en un automóvil que prioriza el detalle material por encima de la novedad técnica. La Centenary Private Collection nace como serie limitada de 25 unidades, cada una tratada como encargo singular, y toma como lienzo el Phantom VIII actual para narrar un siglo de historia de la denominación, iniciada en 1925. El planteamiento responde a una lógica conocida en el lujo: cuando el objeto ya ocupa la cúspide de su categoría, la diferencia se mide en tiempo de taller, complejidad de ejecución y capacidad de convertir referencias históricas en lenguaje.

La cifra de trabajo es parte del dato industrial de la pieza. El programa suma más de 40.000 horas y se desarrolla durante tres años, con un equipo de Bespoke dedicado a integrar técnicas y materiales que van desde metal y madera hasta cuero, pintura y bordado en una composición continua. El proyecto parte de una investigación que destila la historia del modelo en 77 motivos dibujados a mano, incorporados después a múltiples superficies del vehículo como un sistema de guiños discretos. En términos de cultura material, el resultado se acerca más a una obra de artesanía aplicada que a una edición limitada convencional: el contenido no está en una placa numerada, sino en la densidad de referencias.

En el exterior, la lectura de centenario se expresa con una gramática cromática deliberada y un uso explícito de metales preciosos. El coche adopta un acabado bitono que combina blanco y negro y una pintura con partículas de efecto “champagne”, un recurso pensado para enfatizar profundidad y brillo bajo distintas condiciones de luz. La figura de la Spirit of Ecstasy se reinterpreta en oro macizo de 24 quilates, acompañada por emblemas “RR” igualmente ejecutados en oro y esmalte blanco. El detalle continúa en las ruedas: cada llanta incorpora 25 grabados, que suman 100 líneas como referencia directa a los 100 años del nombre Phantom. 

El interior concentra el trabajo más narrativo. La tapicería emplea un diálogo entre tejido y cuero que remite a configuraciones históricas del modelo, y articula el relato en capas: fondos impresos, imágenes y bordado que representa a propietarios y episodios asociados a distintas épocas del Phantom. En cifras, el conjunto supera las 160.000 puntadas distribuidas en decenas de paneles, tras un desarrollo que se prolonga durante doce meses junto a un atelier de moda, un dato que sitúa la ejecución en el terreno de la alta artesanía. La pieza central del salpicadero recibe el nombre de Anthology Gallery: una escultura compuesta por aletas de aluminio impresas en 3D y ensambladas como páginas, con superficies cepilladas para producir efectos dinámicos de luz.

La ebanistería añade otra capa de complejidad. En las puertas aparecen superficies de marquetería y mapas realizados con pan de oro, grabados y técnicas de relieve que representan lugares asociados a Henry Royce y viajes relevantes del modelo, construyendo una cartografía simbólica que se lee de cerca. La iconografía se prolonga en el techo estrellado, donde el trabajo de puntada se multiplica para formar escenas y símbolos vinculados a la historia del Phantom, integrados en una narrativa visual que no depende de pantallas ni de recursos digitales. La suma de elementos responde a una idea clara: el centenario se conmemora con lenguaje de taller, no con un paquete estético.

Incluso la mecánica queda incorporada al discurso material. El V12 biturbo de 6,75 litros mantiene sus cifras de potencia y par, pero recibe una cubierta blanca con decoraciones en oro de 24 quilates, un gesto inusual en un compartimento motor contemporáneo y coherente con el enfoque de pieza de colección. No se publica el precio final de estas unidades; en el ecosistema del lujo, esa ausencia es habitual cuando el valor depende de un nivel de personalización y horas de ejecución que no se ajusta a un configurador.

El interés de Phantom Centenary Private Collection está en cómo el automóvil se sitúa en la tradición de los objetos de colección: serie corta, trazabilidad de trabajo, técnicas híbridas y referencias históricas codificadas en materiales. La propuesta toma además un imaginario de “edad dorada” asociado a Hollywood como marco estético para el dorado y el contraste cromático, sin desplazar el foco de lo esencial: artesanía, tiempo y control del detalle. En una Luxury Magazine, la noticia no es solo el centenario, sino la manera de convertirlo en una pieza donde el relato está en la superficie, en la costura y en la madera, y donde cada unidad queda definida por la suma de decisiones de taller que no se repiten en serie.

 

The Luxury Trends Magazine ( Revista de Lujo – Luxury Magazine) ©Rolls-Royce Motor Cars imágenes