Cristiano Fiorio, el nuevo CMO al frente de Maserati

En Módena, la firma italiana sitúa a Cristiano Fiorio al frente del área de marketing con efecto inmediato, en un movimiento que reordena la narrativa comercial del Tridente en un momento de calendario simbólico para la marca. La designación se suma a su rol como director general de Bottegafuoriserie y define una hoja de ruta centrada en producto, herencia y servicios de alto valor 

La incorporación de Cristiano Fiorio como responsable de marketing de la marca del Tridente se produce tras su reciente nombramiento como director general de Bottega Fuoriserie, la iniciativa creativa enfocada en personalización, investigación estética y rendimiento que une capacidades de Alfa Romeo y Maserati. En su nueva función, Fiorio reportará a Santo Ficili, director ejecutivo de Alfa Romeo y director de operaciones de Maserati, y asumirá el relevo de Giovanni Perosino, que deja la compañía para emprender nuevos proyectos.

El contexto no es menor para una marca que compite en el territorio del lujo automovilístico, donde el valor se construye tanto en el objeto como en la forma de contarlo. La comunicación de un fabricante de gran turismo y superdeportivos ya no se limita a catálogo y prestaciones, integra cultura de marca, experiencia de compra, servicios de posventa y, cada vez más, la capacidad de ofrecer piezas singulares con alto contenido artesanal. En esa lógica, el encaje de Fiorio, con responsabilidades simultáneas en la unidad de personalización y en la dirección de marketing,  sugiere una mayor continuidad entre discurso, producto y ejecución comercial, particularmente relevante en mercados donde el cliente espera trazabilidad, exclusividad y consistencia entre showroom, contenidos y entrega.

El perfil del ejecutivo aporta claves sobre esa orientación. Nacido en Turín en 1972, Fiorio ha estado vinculado en los últimos 12 meses a la dirección de marketing y comunicaciones de Alfa Romeo, donde impulsó lanzamientos, campañas y colaboraciones como las realizadas con Luna Rossa y Jasmine Paolini. Su trayectoria en el grupo se remonta a 2021, cuando se incorporó a Alfa Romeo como responsable del proyecto de Fórmula 1 con el mandato de maximizar resultados y retorno de inversión de una operación global de marketing.

Además de los ejes de comunicación, su historial incluye la gestión de proyectos estratégicos y el liderazgo del 33 Stradale, un programa que simboliza el retorno a series especiales y a una relación más directa con coleccionistas, después de más de medio siglo. La biografía corporativa también sitúa su etapa en el perímetro FCA desde 2013, con responsabilidades progresivas en comunicación de marca, publicidad, medios digitales, eventos y patrocinios para varias enseñas del grupo, y la dirección del equipo que lanzó el Fiat 500 BEV a partir de noviembre de 2019.

Para Maserati, el nombramiento llega en un punto de calendario que la propia compañía destaca por su carga simbólica: la entrada en el año 111 de la marca y la preparación del centenario del logotipo del Tridente, previsto para el año siguiente. Desde el ángulo del posicionamiento, ese tipo de hitos funciona como plataforma narrativa para reforzar identidad, coherencia de diseño y continuidad histórica, especialmente en un segmento donde la herencia es un activo competitivo. En declaraciones atribuidas a Ficili, la compañía subraya la necesidad de seguir fortaleciendo el posicionamiento global, al tiempo que reconoce el trabajo de Perosino en la construcción de imagen durante los dos últimos años.

La lectura estratégica se apoya también en el momento del producto. En las mismas comunicaciones se enumeran modelos que, por naturaleza y precio, operan como portadores de imagen: GT2 Stradale y MCPURA en la esfera de los superdeportivos; GranTurismo y GranCabrio, producidos de nuevo en Módena, como síntesis del gran turismo italiano; y Grecale como puerta de acceso en el universo SUV con foco en dinámica de conducción. A ello se suma el paraguas de Bottegafuoriserie, con referencias como MCXtrema, programas de personalización, el mundo de Corse y Maserati Classiche, entendido como puente entre historia y coleccionismo.

En términos de industria, la decisión de unir la dirección de marketing con la gestión de una plataforma de personalización responde a una tendencia clara del lujo, el valor incremental se desplaza hacia lo singular, lo trazable y lo “hecho para mí”. En automoción, ese movimiento se expresa en configuraciones de bajo volumen, paletas exclusivas, materiales especiales, series limitadas y servicios que convierten el proceso de encargo en parte de la experiencia. Para el cliente internacional, la diferencia entre una compra aspiracional y una adquisición de colección depende tanto del coche como de la arquitectura completa que lo rodea: asesoramiento, diseño, tiempos, entrega, eventos y pertenencia cultural.

También pesa el factor de gobernanza. Que Fiorio reporte a Ficili, quien concentra responsabilidades en Alfa Romeo y en la operación de Maserati, indica una búsqueda de alineación en un periodo de reorganización interna, con foco en estabilidad operativa y crecimiento. En declaraciones atribuidas al propio Fiorio, el ejecutivo plantea como prioridad “volver a crecer e invertir” concentrándose en pocos elementos fundamentales: la marca, el Tridente, el catálogo en concesionarios y la proyección de Bottega Fuoriserie como eje de exclusividad y continuidad con el coleccionismo.

El interés del movimiento no reside en el organigrama en sí, sino en lo que anticipa: un Maserati que busca integrar producto, herencia y personalización en una narrativa única, más apta para competir en el terreno del lujo global donde diseño, escasez y experiencia pesan tanto como la ingeniería.

 

The Luxury Trends (Revista de Lujo – Luxury Magazine) © Maserati imágenes