Ubicado en Courchevel 1850, en el corazón del dominio esquiable de Les Trois Vallées, Cheval Blanc Courchevel se presenta como una Maison de montaña concebida para reinterpretar la experiencia de la alta hospitalidad en altitud. Con una escala deliberadamente íntima y un enfoque residencial, el establecimiento integra alojamiento, gastronomía, bienestar y creación artística en un único relato coherente.
Inaugurado en 2006 como la primera Maison de la colección Cheval Blanc, el hotel se sitúa a pie de pista en el exclusivo sector del Jardin Alpin. El edificio adopta la tipología clásica del chalet saboyano, reinterpretada desde una lectura contemporánea. Fachada ocre, balcones de madera tallada y cubiertas de lauze dialogan con el paisaje alpino, mientras que el interior propone una atmósfera cálida y sofisticada. Con 36 habitaciones y suites, la propiedad apuesta por una experiencia de exclusividad basada en el espacio, la privacidad y un servicio altamente personalizado.
El diseño interior, firmado desde sus inicios por Sybille de Margerie, articula un universo sensorial donde materiales nobles como la madera, el cuero, el bronce o el cashmere construyen una narrativa coherente. La entrada, organizada como un gran salón con chimenea, introduce al huésped en una casa de montaña contemporánea más que en un hotel convencional. El uso del color taupe como tono identitario y la fragancia Mountain Chic refuerzan una identidad reconocible y constante.
Uno de los rasgos distintivos de Cheval Blanc Courchevel es su estrecha relación con el arte. Obras de artistas como Paola Pivi, Xavier Veilhan, Jean-Michel Othoniel, Andreas Gursky o Bruno Peinado se integran de forma permanente en los espacios comunes y exteriores, convirtiendo la Maison en una galería habitada. Esta dimensión cultural no funciona como decoración, sino como parte estructural de la experiencia, alineada con la vocación creativa del grupo.
La propuesta gastronómica ocupa un lugar central. El hotel alberga Le 1947 à Cheval Blanc, restaurante dirigido por Yannick Alléno y distinguido con tres estrellas Michelin, el único en Courchevel con esta calificación. Su cocina, apoyada en una investigación profunda sobre salsas y extracciones, se expresa en un entorno sereno donde diseño y paisaje se integran. Junto a esta mesa gastronómica, el Grill Alpin y La Terrasse de Cheval Blanc ofrecen una lectura más directa y convivial de la cocina de montaña, con protagonismo de las brasas y los sabores ahumados, especialmente pensados para el ritmo del esquí.
La experiencia se completa con espacios sociales como Le Bar y la Yourte Fumoir, una carpa tradicional reinterpretada como refugio íntimo para aficionados a los puros y a los espirituosos, que refuerza el imaginario alpino desde una óptica contemporánea. Estos lugares funcionan como puntos de encuentro tras la jornada deportiva, favoreciendo una sociabilidad relajada y elegante.
El bienestar constituye otro de los pilares de la Maison. El Spa Cheval Blanc, desarrollado en colaboración con Guerlain, propone tratamientos exclusivos diseñados para responder a las exigencias del clima alpino y de la actividad física en altitud. Piscina interior-exterior, sauna, hammam, banya rusa y zonas de tratamiento se combinan con programas personalizados y con el Hair Room Service de John Nollet, ampliando el concepto de cuidado integral.
Las habitaciones y suites, con superficies que oscilan entre los 40 y los 315 metros cuadrados, se conciben como residencias privadas abiertas al paisaje. Todas disponen de balcones o terrazas con vistas a la montaña, salones independientes y baños concebidos como espacios de relajación. El chalet privado, situado a pie de pista y conectado con la Maison principal, representa el máximo nivel de hospitalidad personalizada dentro del conjunto.
Cheval Blanc Courchevel también desarrolla una propuesta específica para familias, con espacios dedicados como Le Carrousel y Le Paddock, así como actividades diseñadas para niños y adolescentes. Esta atención transversal a distintos perfiles de huésped refuerza la vocación residencial del proyecto y amplía su atractivo más allá del público estrictamente adulto.
Integrado en el ecosistema de LVMH Hotel Management, Cheval Blanc Courchevel forma parte de una colección internacional que incluye destinos como París, St-Tropez, St-Barth o las Maldivas. En este contexto, la Maison alpina mantiene un papel fundacional: es el lugar donde se definieron los códigos de la marca, basados en la combinación de diseño, servicio, gastronomía y cultura.
En un mercado donde el lujo hotelero tiende a la estandarización, Cheval Blanc Courchevel destaca por su capacidad para articular una identidad propia y coherente, profundamente ligada a su entorno. Su importancia no reside únicamente en su ubicación privilegiada o en sus reconocimientos gastronómicos, sino en haber construido un modelo de experiencia alpina integral que conjuga intimidad, creación y excelencia operativa. Así, la Maison se consolida como un referente de la hospitalidad de alta gama en montaña, con una proyección internacional sostenida y una narrativa alineada con las expectativas del viajero actual.
The Luxury Trends (Revista de Lujo – Luxury Magazine) © Cheval Blanc imágenes

