La isla privada en Seychelles prevé volver a recibir huéspedes en otoño de 2026 después de un replanteamiento completo de su propuesta hotelera, infraestructuras y servicios. El proyecto sitúa a Fregate como uno de los regresos más observados del circuito internacional de hospitalidad de alta gama, con un enfoque declarado en privacidad, tecnología y protección ambiental.
En el mapa del turismo de alta gama, pocas reaperturas concentran tanta atención como la de esta Seychelles insular de acceso controlado, que ha permanecido cerrada durante un ciclo prolongado de obras y redefinición operativa. La nueva etapa se anuncia para el otoño de 2026 y se presenta como una reconstrucción “desde cero” de casi todos los elementos del destino, con excepciones puntuales vinculadas a la memoria del lugar, como la capilla histórica y el antiguo cobertizo de embarcaciones, preservados como referencias identitarias.
La dimensión del proyecto explica el calendario: el relanzamiento se apoya en una oferta deliberadamente limitada, propia de una isla privada que ha construido su reputación sobre la seclusión. La nueva configuración contempla 14 villas con piscina y tres estates de mayor tamaño, todos reconstruidos y replanteados para maximizar independencia, vistas y circulación de servicio discreta. Entre los cambios simbólicos destaca la evolución del histórico Banyan Hill Estate, que se reconvierte en una residencia denominada The Owner’s Estate, concebida como unidad de máxima privacidad con instalaciones complementarias y acceso directo por mar.
En paralelo, el plan introduce un centro social y gastronómico ampliado: la Plantation House pasa a funcionar como núcleo de vida diaria con espacios de restauración, áreas culturales y servicios internos que buscan reducir la necesidad de “salir” del perímetro del resort. El inventario anunciado incluye, entre otros, una destilería, pastelería, lounge de cigarros, biblioteca, boutique, talleres y un museo, además de una bodega descrita como la mayor de la región. En términos de experiencia, esta concentración de servicios refuerza una tendencia clara en el segmento: estancias prolongadas en destinos remotos, con programación y contenidos capaces de sostener el interés sin sacrificar calma ni control del entorno.
El apartado de ocio y salud se alinea con esa lógica de permanencia. La reapertura incorpora un spa y una agenda de bienestar ampliada, junto con instalaciones deportivas como canchas iluminadas de pádel y tenis, y un club náutico actualizado. La conectividad también se presenta como parte del estándar de lujo: la integración de Starlink en cada villa apunta a un modelo de privacidad digital y red propia por unidad, una cuestión cada vez más relevante para perfiles que combinan descanso con gestión profesional desde destinos aislados.
La narrativa ambiental, por su parte, no aparece como un apéndice, sino como argumento estructural del reposicionamiento. El proyecto afirma que hasta el 80% de los ingredientes procederán de producción interna y capturas controladas, articuladas bajo criterios de pesca sostenible y trazabilidad. En esa línea, se menciona el uso de Abalobi para documentar capturas y ofrecer transparencia sobre origen, un enfoque que conecta con la demanda internacional de cadenas de suministro verificables en gastronomía de lujo. En el plano energético y de gestión de recursos, el rediseño incorpora sistemas de energía solar, reciclaje y compostaje, además de infraestructuras para desalinización y recarga que buscan reducir plásticos de un solo uso.
La conservación es, de hecho, uno de los activos diferenciales históricos del enclave y se refuerza con espacios y prácticas integrados en la operación diaria. La isla aloja miles de tortugas Aldabra y se vincula a un caso ampliamente citado en restauración de especies: la recuperación del magpie-robin de Seychelles, cuya población aumentó desde un número crítico inicial hasta cientos de ejemplares en el archipiélago, con una parte relevante asociada a la propia isla. A ello se suman iniciativas marinas, descritas como proyectos de restauración de coral en colaboración con Coralive, y un laboratorio de conservación que, también formará parte de la experiencia del huésped.
En términos de posicionamiento, la estrategia de Fregate se apoya en un equilibrio difícil: elevar el estándar de instalaciones sin abrir la puerta a la masificación. Con una superficie cercana a 544 acres y un desarrollo limitado a una fracción del territorio, el discurso insiste en evitar la “comercialización” que caracteriza a otros modelos de expansión del lujo. La promesa de baja densidad se apoya en el trazado de playas y puntos panorámicos, incluido Mont Signal y el bar de atardecer asociado, y en arenales como Anse Victorin, repetidamente citada entre las más destacadas a nivel internacional. Este planteamiento encaja con la evolución del mercado: menos llaves, más control, y un relato que combina diseño, logística de alta complejidad y legitimidad ecológica.
The Luxury Trends Magazine (Revista de lujo – Luxury Magazine) © Fregate imágenes


